Seguir funcionando no siempre significa estar bien

Hay un tipo de cansancio que no siempre se nota desde afuera.

Porque sigues funcionando.

Cumples. Respondes. Acompañas. Resuelves.

Desde afuera, la vida puede parecer en orden. Sin embargo, por dentro algo comienza a sentirse distinto.

No necesariamente porque tu vida esté mal. A veces ocurre porque hace tiempo no te detienes a preguntarte cómo estás tú dentro de esa vida.

Seguir funcionando no siempre significa estar bien. En ocasiones solo significa que aprendiste a sostener demasiado sin hacer pausas para escucharte.

Cinthia recogiendo manzanas, tiempo de desconexión.

Cuando cumplir ocupa todo el espacio

Cumplir puede convertirse en una manera de medir si estamos bien.

Si trabajamos, respondemos los mensajes, cuidamos a quienes nos necesitan y resolvemos lo pendiente, asumimos que todo está funcionando como debería.

Pero cumplir no siempre significa estar presente.

Podemos completar el día sin haber notado cómo nos sentimos. Podemos estar disponibles para muchas personas y, al mismo tiempo, no saber qué necesitamos. Podemos continuar tomando decisiones por costumbre, sin detenernos a reconocer si la vida que sostenemos todavía se parece a quienes somos.

La capacidad de seguir no elimina la necesidad de escucharnos.

 

Cumplir con todo no siempre significa estar presente en tu propia vida.

 

La desconexión suele comenzar poco a poco

No siempre nos alejamos de nosotros mismos después de una gran crisis.

A veces ocurre lentamente.

Cada vez que decimos “después” a lo que necesitamos. Cada vez que respondemos por costumbre. Cada vez que hacemos espacio para todo, menos para nosotros. Cada vez que seguimos funcionando sin preguntarnos cómo estamos.

Ninguno de esos momentos parece definitivo por sí solo.

La agenda continúa. Las responsabilidades se cumplen. Los días pasan. Sin embargo, algo interno empieza a sentirse más lejano.

Y un día podemos reconocer una frase difícil de explicar: “Ya no me siento como antes”.

 

La desconexión no siempre hace ruido

La desconexión no siempre se presenta como una ruptura evidente.

Puede sentirse como hacer todo lo que correspondía y terminar el día con una sensación de vacío. Como responder automáticamente cuando alguien pregunta cómo estás. Como necesitar silencio, pero llenar cada momento disponible con otra tarea. Como estar físicamente presente mientras la mente continúa resolviendo lo siguiente.

Esto no significa que seas ingrata, que estés exagerando o que algo esté mal contigo.

Puede significar, sencillamente, que llevas demasiado tiempo respondiendo a la vida sin incluirte plenamente dentro de ella.

 

La desconexión no siempre hace ruido. A veces solo se siente como: “Ya no me siento como antes”.

 

No todo cansancio se resuelve descansando más

El descanso es necesario, pero hay cansancios que también necesitan escucha.

Puedes dormir, tomar un día libre o apartarte por unas horas y, aun así, regresar a la misma sensación si continúas viviendo de una manera que no deja espacio para reconocer lo que necesitas.

En esos momentos, quizás la pregunta no sea únicamente cuánto has descansado.

Quizás también sea cuánto tiempo llevas sin estar verdaderamente presente contigo.

No para buscar una respuesta rápida ni para cambiar toda tu vida de inmediato. Solo para reconocer qué parte de ti has estado dejando para después.

 

Reconocerlo no es fallar

Reconocer que te sientes lejos de ti no invalida todo lo que has construido ni significa que no valores tu vida.

Tampoco significa que tengas que tomar una decisión drástica.

Puede ser un acto de honestidad.

Una manera de dejar de juzgarte por lo que sientes y comenzar a observarte con mayor presencia.

Volver a ti no comienza con tener todas las respuestas. Comienza cuando te permites formular una pregunta que quizás llevabas tiempo evitando.

 

¿Cómo estoy viviendo mi vida últimamente?

 

Volver comienza con una pausa honesta

No necesitas añadir otra tarea a tu día para empezar.

Puedes darte un momento y escuchar lo que aparece cuando dejas de responder automáticamente.

Quizás descubras que necesitas descanso. Quizás espacio. Quizás apoyo. Quizás simplemente reconocer que algo dentro de ti pide atención.

No tienes que resolverlo todo hoy.

El primer paso puede ser más sencillo: dejar de asumir que estás bien únicamente porque sigues funcionando.

Observarte con honestidad también es una forma de comenzar a volver.


Cinthia Arias

Coach de Bienestar Integral

Volver a ti, un cambio a la vez.

 

Cada semana continuaremos abriendo conversaciones sobre bienestar, presencia y los pequeños cambios que pueden ayudarnos a vivir con mayor coherencia.

Puedes recibir la próxima conversación directamente en tu correo.

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