Hace unos meses decidí hacer una pausa.
No fue una pausa para desaparecer. Tampoco fue una manera de abandonar todo lo que había construido o de comenzar nuevamente desde cero.
Fue una pausa para escucharme.
Durante mucho tiempo continué avanzando, respondiendo, cumpliendo responsabilidades y sosteniendo distintas áreas de mi vida. Desde afuera, muchas cosas podían parecer en orden.
Yo seguía funcionando.
Pero funcionar no siempre significa estar bien.
La pausa no fue desaparecer
A veces podemos mantener el ritmo, responder a lo que se espera de nosotros y continuar ocupándonos de todo, mientras internamente comenzamos a alejarnos de quienes somos.
La pausa me permitió reconocer esa distancia.
No me ofreció respuestas inmediatas. No resolvió todo de un momento a otro. Lo que hizo fue crear el espacio que necesitaba para mirar con más honestidad lo que estaba viviendo.
Pausar no significó detener mi vida.
Significó dejar de avanzar automáticamente para poder preguntarme hacia dónde estaba caminando.
Fue reconocer qué partes de mi vida todavía se sentían coherentes y cuáles ya no representaban a la persona en la que me estaba convirtiendo.
También fue escuchar preguntas que había pospuesto:
¿Sigo eligiendo este camino porque todavía es coherente conmigo?
¿Estoy viviendo desde mi verdad o respondiendo únicamente a lo que se necesita de mí?
¿En qué momento dejé de escuchar lo que yo también necesitaba?
No busqué respuestas rápidas.
Comencé por darme permiso para reconocer lo que estaba allí.
Seguir funcionando no siempre significa estar bien.
Cambiar de dirección también puede ser regresar
Durante esa pausa tomé una decisión importante: cambiar de carrera.
No fue una decisión aislada ni una ruptura con toda mi historia. Fue una manera de integrar lo aprendido durante años de servicio, liderazgo, acompañamiento y contacto cercano con procesos humanos.
También fue una forma de reconocer y aceptar mis dones de servicio.
Aquello que podía parecer un cambio profesional era, en realidad, un regreso a una parte de mí que siempre había estado presente.
Comencé a reconocer con mayor claridad la manera en que quería servir, acompañar y estar cerca de otras personas.
No desde la necesidad de resolverles la vida.
No desde la idea de que existe una respuesta igual para todo el mundo.
Sino desde la escucha, la presencia y el respeto por la autonomía, la historia y la sabiduría interna de cada persona.
Como parte de ese proceso, continué mi formación y me certifiqué como coach de bienestar integral.
Sin embargo, esta etapa no nació solamente de una certificación o de lo aprendido dentro de un programa. Nació también de lo vivido, de las preguntas que tuve que hacerme y del proceso de volver a escucharme.
La formación me ofreció estructura y herramientas.
La experiencia me ofreció profundidad.
No regresé siendo otra persona
Muchas veces hablamos de los cambios como si para crecer tuviéramos que convertirnos completamente en alguien más.
Yo no regreso siendo otra persona.
Regreso más integrada.
Más presente.
Más enraizada.
Regreso reconociendo que no necesito borrar mi historia para abrir una etapa nueva.
Cada experiencia, incluso aquellas que me hicieron detenerme o cambiar de dirección, forma parte de la mujer que soy y de la manera en que hoy elijo acompañar.
Para mí, volver a ti no significa regresar a una versión anterior de ti.
Significa reencontrarte desde el lugar en el que estás ahora.
Con lo vivido.
Con lo aprendido.
Con aquello que ya no deseas seguir sosteniendo de la misma manera.
Y también con la posibilidad de elegir pequeños cambios que te permitan vivir con más claridad, calma y coherencia.
Volver a ti no significa empezar desde cero. Significa encontrarte desde quien eres ahora e integrar lo vivido.
Una conversación que comienza aquí
Este blog nace como una extensión de esa intención.
Será un espacio para detenernos y mirar con más calma conversaciones que muchas veces atravesamos en silencio: la autoexigencia, la culpa, el miedo a decepcionar, la desconexión, la dificultad de elegirnos y la sensación de tener que sostenerlo todo.
No para buscar respuestas inmediatas.
Sino para comenzar a reconocer lo que muchas veces no nos damos permiso de mirar.
Aquí compartiré reflexiones, experiencias y herramientas que puedan acompañarte a reconectar con tu voz interna y a construir una vida más sostenible, un cambio a la vez.
Quizás tú también has continuado funcionando mientras una parte de ti pedía una pausa.
Quizás no necesitas cambiar toda tu vida hoy.
Tal vez el primer paso sea reconocer qué parte de ti has dejado de escuchar.
Yo tomé una pausa.
Me escuché.
Integré mi proceso.
Y hoy regreso para acompañar procesos humanos desde el bienestar integral.
Volví a mí.
Y desde este lugar comienza una nueva conversación.
Cinthia Arias
Coach de Bienestar Integral
Volver a ti, un cambio a la vez.
Cada semana continuaremos abriendo una conversación sobre bienestar, presencia y los pequeños cambios que pueden ayudarnos a vivir con mayor coherencia.
Puedes recibir la próxima conversación directamente en tu correo.
